El Parlamento Mundial de las religiones es una organización internacional no-gubernamental que propende por el diálogo entre las religiones y la paz mundial. La primera cumbre de este parlamento tuvo lugar en la ciudad de Chicago, EE.UU entre el 11 y 23 de septiembre de 1893. Desde hace dos décadas el Parlamento a esto bajo la influencia del teológo católico Hans Küng, quien ha buscado la elaboración de una ética mundial que busca consolidarse a través de la pedagogia y la enseñanza moral de la religión en el mundo.
La última versión del Parlamento Mundial religioso tuvo lugar en Melborne, Australia y conto con la participación de cerca de 7000 personas de más de 200 países del mundo, su tema básico fue el calentamiento global y las proposiciones por un planeta más limpio en el siglo XXI. Nadie hoy dudará de la sinceridad de los anhelos de los religiosos por un planeta más limpio y viable para la humanidad de los próximos siglos. Sin embargo es importante recordar que este parlamento mundial no ha tenido la influencia deseada por sus proponentes y sus objetivos están lejos de ser comunes y transparentes.
Desde su creación el Parlamento Mundial Religioso ha sido un instrumento de distintas sectas paras posicionar su oferta de “sentido místico” en una sociedad que desde la Revolución Francesa y los procesos de descolonización quizó propender hacia el laicismo y la libertad de pensamiento. En esta dirección se ha situado el pensamiento religioso neopagano que agrupa a sectas de todo tipo, en especial de tendencia New Age así como cultos aborígenes. De esta manera el parlamento se ha convertido en un lugar para posicionar la charlatanería y hacer frente a la crisis religiosa que se derivó del auge de las ciencias y el racionalismo con la llegada del pensamiento ilustrado al mundo occidental.
Los cultos de carácter neopagano, así como las grandes religiones han tratado de mostrarse como tolerantes, pacíficas, benévolas y abiertas al diálogo y al aprendizaje del conocimiento que permita un mundo más humano. La verdad es que las religiones, tanto en sus expresiones moderadas como extremistas, están lejos de este ideal. Esto se manifiestas en que luego de sus declaraciones a favor de una convivencia con el ambiente y por el respeto, la paz y el amor ,siguen fomentando estructuras que directa o indirectamente atacan sus propias conclusiones. Ejemplos de esto son la violencia psicológica que persiste en estas estructuras frente a quienes se atreven a dudar de las aseveraciones mítico-fántasticas de contenido religioso que se enseñan en las ecuelas y en las universidades de corte religioso. Hoy sigue siendo mal visto no creer en Dios y se continúa con la discriminación hacia los ateos y los agnósticos. En el mundo occidental “civilizado” (que es algunos países laicos de Europa) se sigue con esta actitud de negación frente a la diferencia. De hecho estamos asistiendo a un renacer del fenómeno religioso que se manifiesta con una vehemencia desesperada.
Este renacer religioso, que ha sido acompañado por el Parlamento Mundial tiene sus ejemplos más claros en la violencia sectaria con que los anti-abortistas católicos defienden sus ideas, los atentados terroristas de los movimientos islámicos religiosos y la intolerancia de las distintas religiones cuando la legislación de los distintos países se centra en el paradigmo laico de la modernidad. Algunos quieren volver a los Estados confesionales, donde la no creencia en la religión oficial del Estado condena a quien se atreve a pensar libremente a una discriminación radical que lo aleja de oportunidades sociales como el trabajo, la educación y hasta la comidad y la salud.
Un hecho puntual en el que la benevolencia de la religión ha mostrado su lado discriminatorio fue en el reciente terremoto de Haití, donde misioneros cristianos negaron la ayuda humanitaria a quienes practicaban el Vudú, que es una forma religiosa de origen africano que rinde culto a los antepasados y a la naturaleza. Sin embargo los prejuicios de los misioneros occidentales les impidieron ver que los practicantes del vudú no eran “satanistas” y que sus practicas eran sincréticas con el cristianismo.
El parlamento mundial de las religiones ha llegado a conclusiones importantes que no han tenido eco en la opinión pública internacional, no por que el Parlamento haya llegado a ellas si no por su necesidad y su expresión en otros foros como los interregionales. Una de las conclusiones a las que llegó el Parlamento Mundial Religioso fue que el desbordado capitalismo e industrialismo han sido los causantes del deterioro ambiental y que por lo tanto hay que buscar la forma de consolidar enregías limpias para un nuevo tipo de economía que sea amigable con el medio ambiente. Curiosamente muchas personas que no son creyentes también han llegado a este tipo de conclusiones, pero el parlamento religioso con este tipo de declaraciones ha logrado una publicidad creciente y un reconocimiento como “institución de diálogo”.
Si embargo el parlamento mundial de las religiones no logró ponese de acuerdo en puntos como: 1.Dios; Muchas religiones son de carácter panteísta, politeísta o agnósticas como el budismo zen y el jainismo. Por eso curiosamente los religiosos ni siquiera se han puesto de acuerdo en el contenido fundamental de su razón de ser: “su centro místico”.
2. El Parlamento Mundial de las religiones no ha logrado un acuer frente al papel y la posición de la mujer en la sociedad, revelando su carácter autoritario y machista que ha impedido la emancipación de la mujer y el pleno desarrollo de su libertad.
3. Los animales. Las distintas religiones tienen conceptos distintos sobre la posición de los animales en el cosmos. Muchas de las religiones se comportan de forma indiferente u opresiva hacia los animales. Otras religiones tienen animales sagrados.
4.Dignidad de la persona. Muchas religiones conservan esquemas de castas o jerarquías, donde “la inferior posición” no tiene una valoración plena de su dignidad como seres humanos. Esto se aplica al hinduismo y a la mayoría de las grandes religones.
Finalmente luego de ver que las religiones no se ha puesto de acuerdo en muchas cosas y que siguen teniendo una posición ambigua. Primero con un discurso de amor y paz, luego con prácticas excluyentes y discriminatorias podemos hacer algunas reflexiones.
1. El fenómeno religioso es por naturaleza violento. Todas las religiones muestran formas sútiles o altamente violentas de discriminación y de odio. “El que no este en mi religión está preso en la ignorancia”. Tal parace ser el lema de las religiones del mundo.
2. Las religiones siguen mostrando un afán de proselitismo. En ello se destacan “las religiones emergentes” o nuevas expresiones de religiosidad. Las nuevas religiones asisten a foros donde se ponen en acuerdo y en desacuerdo con las religiones antiguas, buscando así lograr posicionamiento y reconocimiento en el discurso público.
3. Las religiones siguen siendo incoherentes, ilógicas y no muestran una sincera voluntad de diálogo. Esto se expresa en las declaraciones donde los acuerdos minímos siguen siendo cosas minúsculas que dicen mucho, pero hacen pocas referencias concretas a sus propias contradicciones. Mejor dicho nunca se autocrítican por temor a desvincularse y a deslegitimarse.
En todo este proceso, ya más de un siglo del Parlamento Mundial de Las Religiones vemos que la violencia religiosa continúa de forma especial en Oriente Medio y África. La violencia del catolicismo contra la educación sexual y los preservativos está imponiendo a África un alto costo de vidas por causa del VIH-Sida.
Entre tanto Australia recibirá por primera vez la gran cumbre mundial de ateos que espera recibir más de 2000 personas y que espera dar una declaración de muchas cosas que los ateos si tenemos en común y por qué consideramos a la religión como un fenómeno sectario, violento y enceguecedor.
Iván Gutiérrez
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